DIÓCESIS DE TUMACO
COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL DE LA DIÓCESIS DE TUMACO
“Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque de ellos es el Reino de Dios” (Mt 5, 9)
Como Diócesis de Tumaco, igual que otras organizaciones e instituciones, hemos hecho conocer en repetidas oportunidades la crítica situación de zozobra, miedo e inseguridad que ya desde varios años se vive en la Costa Pacífica Nariñense. Lo anterior se evidencia entre otros en asesinatos, masacres, intimidación, extorsión, desplazamientos, fumigaciones indiscriminadas y control territorial por parte de diferentes actores armados, muchas veces vinculados a la economía ilícita.
Actualmente nos preocupa de manera especial y queremos hacer conocer la situación que se ha venido agudizando en los últimos meses, según lo que manifiesta la comunidad, en el MUNICIPIO DE OLAYA HERRERA: Bocas de Satinga, es decir la cabecera municipal de este municipio, a raíz de las oportunidades ofrecidas por el auge del narcotráfico ha crecido rápidamente, hasta contar actualmente con una población de más de 25.000 personas. Pero a la par de este “auge económico”, se ha incrementad la inseguridad y el terror. En sus calles hacen presencia todo tipo de grupos armados. A plena luz del día y hasta en retenes ilegales frente a oficinas públicas han intimidado con pistola en la sien y palabras amenazantes a la población, exigiendo sus documentos de identidad.
En las noches salen personas encapuchadas y se escuchan disparos, así que a partir de las 7 p.m. casi nadie anda por las calles. Además existe temor por la posibilidad de la repetición de ataques de la guerrilla, como ya sucedió el 8 de mayo de 2009 con una canoa-bomba.
Es muy preocupante que en los últimos meses en el municipio de Olaya Herrera hayan sido asesinadas por lo menos 30 personas y la ola de violencia no cesa. Aquí recordamos algunas de las víctimas:
23 de abril 2009:
John Ever Sinisterra Celorio, 21 años, asesinado por arma de fuego a pocos pasos de la estación de policía de Bocas de Satinga, inmediatamente después de haber sido dejado en libertad.
25 de abril 2009:
N.N., masculino, afro, cadáver encontrado en el Río Sanquianga, perímetro urbano de Bocas de Satinga, asesinado a puñalada en el cuello y cortado una oreja
3 de mayo de 2009:
John Ever Valencia Sinisterra, estudiante de 17 años, asesinado por arma de fuego en Bocas de Satinga
13 de mayo de 2009:
Jesús María Franco Ortiz, mayor de edad y
Jonathan N., de 14 años, asesinados por arma de fuego en el muelle de Bocas de Satinga
2 de junio 2009:
Dagoberto Rosales Guevara, 25 años, asesinado
24 de junio de 2009:
Bolívar Cuenú Perlaza, 41 años, asesinado y su cadáver encontrado en la zona mar del municipio de Olaya Herrera.
22 de julio de 2009:
Cristóbal García, vendedor de pescado y
Gerardo Ruíz, pescador, ambos asesinados por arma de fuego, golpes de machete y palo, robados sus motores fuera de borda, en la vereda San José Calabazal
2 de agosto 2009:
Fiver Perlaza Cortés, alias 'El Chivo', jefe de la banda delincuencial del mismo nombre.
Florentino Sinisterra Cortés, alias 'Tocayo', muertos en operativo conjunto de las FFPP con civiles armados, Barrio El Bajito, Bocas de Satinga
5 de agosto 2009:
Jairo Fredy Lerma Salas, asesinado por arma de fuego en el barrio La Pista, Bocas de Satinga
Luis Gervis Hurtado Sinisterra: herido en el mismo ataque, murió en su traslado a Tumaco.
2 de septiembre de 2009:
N.N., de 15 años, desaparecido y encontrado muerto el 7 de sept. en el mpio Olaya Herrera
15 de septiembre 2009:
M. Perea Vargas, 30 años, asesinado en la vereda Boca de Prieta
22 de septiembre de 2009:
N.N., alias “Pico de Loro”, asesinado en la Calle de Doña Chalupa, Bocas de Satinga
23 de septiembre de 2009:
Juan Valencia Bonilla, de 34 años, herido por arma de fuego y rematado por su victimario mientras se buscaba una camilla para trasladarlo al hospital.
28 de septiembre de 2009:
Rubén Darío Guisamano Yesquén, 23 años,
Jesús Alberto Mancilla Valencia, 25 años,
Luís Hurtado Sinisterra, 30 años, dos de ellos asesinados por arma de fuego, Restaurante La Langosta Roja, Bocas de Satinga, el tercero gravemente herido y falleció en el trayecto a Tumaco
1 de octubre de 2009:
Álvaro León N., asesinado por arma de fuego a las 11 a.m., en el Barrio La Pista,
28 de octubre 2009:
José Oney Vivas Ortiz, 23 años, asesinado por arma de fuego, Polideportivo, Bocas de Satinga
31 de octubre 2009
Eugenio Martínez Hurtado (padre), 52 años y
Luís Carlos Martínez Perlaza, 24 años (hijo), ambos asesinados cuando viajaban en lancha particular entre Bocas de Satinga e Iscuandé.
4 de noviembre de 2009
Ovidio Londoño Vélez, padre,
Maricela Castro, madre,
Verónica Londoño Castro, 3 – 4 años, hija, asesinados y descuartizados a machete en el camino La Loma - Altos de Guandipa (Río Patía)
24 de diciembre de 2009
N.N. joven, militar activo con permiso, asesinado a bala a las 4 p.m. en el Barrio San Martín, Bocas de Satinga
3 de febrero 2010:
N.N., asesinado, Bocas de Satinga
Gerardo Perlaza Orobio, 36 años, 14 hijos, hermano del tesorero municipal, asesinado por la noche en Bocas de Satinga
Estos crímenes han dejado viudas, huérfanos, luto, rabia y dolor y han quedado en completa impunidad, lo que aumenta el peligro de nuevos hechos violentos.
A raíz de todo lo anterior y especialmente con los dos últimos asesinatos cometidos en la noche del pasado 3 de febrero, al día siguiente, Bocas de Satinga se paralizó: El comercio no abrió sus puertas, los colegios no trabajaron, las instituciones se mantuvieron cerradas, las calles vacías. Los carnavales tradicionales fueron suspendidos y existe una gran incertidumbre y mucho miedo por lo que pueda pasar.
Las fuerzas del orden constitucionalmente establecidas, como la Policía Nacional y la Infantería de Marina, están presentes con contingentes grandes, pero no han garantizado ni seguridad, ni tranquilidad, ni vida, honra y bienes de los habitantes. La ley que más impera es la ley del silencio.
En la población rural del Municipio se repite la misma situación: Desde hace mucho tiempo, entrando la noche ya nadie se puede movilizar por los ríos.
Además, últimamente varias comunidades del Río Satinga sufrieron dos desplazamientos masivos: El primero sucedió el 10 de octubre a causa de un enfrentamiento a las 4 p.m. entre las FARC-EP y la Infantería de Marina en el caserío de Pueblo Nuevo. Afectó inicialmente a ocho comunidades entre afros e indígenas y duró dos meses hasta su retorno.
En el segundo desplazamiento masivo, del 31 de enero de este año, unos 300 indígenas Eperara Siapidara tuvieron que abandonar sus tres caseríos La Tórtola, Casa Grande y Robles, refugiándose a un lugar temporal 10 minutos distantes de Bocas de Satinga. Denuncia la organización indígena ACIESNA a través de su comunicado público del 2 de febrero, que su asamblea general realizada en la vereda Tórtola no fue respetada ni por las FARC-EP ni por la Infantería de Marina, en abierta violación al Derecho Internacional Humanitario. Primero, cuatro miembros uniformados y armados de las FARC-EP irrumpieron en el sitio de la reunión, se tomaron la palabra de la misma en contra de la voluntad de los indígenas y pusieron en peligro a todos los presentes. A los 20 minutos llegó la Infantería de Marina y entró amenazando y disparando, con el fin de capturar a los guerrilleros, sin considerar la presencia de más de 80 civiles, entre hombres, mujeres y niños en la reunión y de más de un centenar de indígenas en los alrededores inmediatos.
Toda esta situación que se vive en el Municipio de Olaya Herrera pone en serias dudas las garantías para ejercer libremente y sin presiones el derecho ciudadano a votar en las próximas elecciones del 14 de marzo.
Ante este panorama general tan crítico queremos alertar a las autoridades y a la opinión pública nacional e internacional, para que lo que sucede en el municipio de Olaya Herrera no quede invisible, sino que se conozca y se busque una solución sostenible.
Pedimos que todas las autoridades responsables cumplan su deber constitucional y tomen medidas eficientes para garantizar a la población un estado social de derecho, seguridad, tranquilidad y vida digna.
A los actores armados legales e ilegales exhortamos a no involucrar a la población civil en el conflicto armado y respetar sus espacios comunitarios.
A los organismos nacionales e internacionales les pedimos con urgencia a seguir acompañando y fortaleciendo los lazos de solidaridad para con esta región.
Diócesis de Tumaco, febrero 5 de 2010
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