
A LA OPINIÓN
PÚBLICA
MESA DEPARTAMENTAL DE VÍCTIMAS DEL
CONFLICTO ARMADO EN ANTIOQUIA
Para lograr la reconciliación en
este país es necesario hablar de verdad, justicia, reparación y no repetición,
es por esto que las víctimas de Antioquia alzamos nuestras voces para
manifestarnos en lo que ha significado estos derechos para
nosotros/as.
La
verdad, es la puerta de entrada para
que los demás derechos que como víctimas poseemos se hagan realidad, pero el
gobierno nacional le falló a esta verdad cuando le dio la espalda a la
misma, autorizando la extradición de los cabecillas paramilitares tratando de
silenciar con ello su participación y responsabilidad en los hechos de
victimización de la población colombiana, quedando claro que ni el
gobierno nacional, ni el norteamericano, están dispuestos a ayudar al
esclarecimiento de la verdad.
Hoy, en el departamento de Antioquia es
latente el accionar de los grupos armados y las autoridades se empeñan en
desconocer el accionar de los grupos paramilitares haciéndolos ver como
bandas emergentes y delincuenciales, cuando lo que hubo fue un proceso de
desmovilización parcial y poco claro, que beneficia más a los victimarios que a
las víctimas y a la sociedad de este país. Por esto es que creemos que la ley de
justicia y paz es una ley de impunidad donde hasta hoy, no hay ni un solo
condenado por estos hechos. Algunos siguen delinquiendo desde la cárcel incluso
en alianzas con funcionarios corruptos, y ni hablar de las versiones libres,
donde la mayoría de las víctimas, no pueden acceder a ellas, por falta de
recursos y las que lo hacen no tienen ninguna seguridad. Además, han sido un
fracaso, las víctimas preguntan y el victimario evade la respuesta o por el
contrario re victimizan a las víctimas, haciéndolas sentir culpables de la
muerte de sus familiares y quedando ellos como los
héroes.
Tan contraria ha sido la política del
gobierno nacional en el reconocimiento de los derechos de las víctimas del
conflicto armado colombiano, y ha estado tanto a favor de los paramilitares y
de los victimarios, que no se le ha dado nada: sin sufrir ningún costo
político por ello, extradito a 14 jefes paramilitares, suponemos, evitando
que contaran la verdad, sobre las implicaciones de políticos cercanos al
gobierno y a su política de seguridad democrática. Mientras tanto, aprueba
por decreto presidencial La reparación por vía administrativa como
un sofisma de distracción, valiéndose de la situación de extrema pobreza en el
que nos encontramos la mayoría de las víctimas, para ofrecernos que a cambio de
dinero, no reclamemos nuestros derechos de manera integral.
Además de la mala intención de dividir y estigmatizar al movimiento de víctimas,
, no incluyó el universo de las víctimas en el decreto y excluyó radicalmente a
las víctimas de crímenes de estado.
Y como si esto no bastara, el presidente
de la república y su gabinete, se empeñaron en hundir la propuesta de reparación
integral de las víctimas: estatuto de víctimas, propuesta integral de
reparación que generaba condiciones reales para luchar por la restitución de
tierras y bienes. Derecho fundamental - problema estructural, porque somos
conscientes que las tierras y los bienes, son en sí mismos, las razones
principales por la cual nos encontramos en conflicto armado, porque detrás
de cada disparo y de cada confrontación armada hay intereses económicos,
políticos y de control territorial.
No es posible hablar de no repetición,
cuando aún no ha cesado el accionar de los violentos y es evidente el control de
los grupos armados en nuestros territorios. Mientras no salgan a la luz
pública las verdades que aun siguen ocultas, mientras no haya una verdadera
justicia, mientras el estado no asuma su responsabilidad en este conflicto,
mientras no haya equidad, la no repetición se convierte en un
imaginario.
Hoy, hablar de reconciliación resulta difícil e irreal.
En primer lugar la reconciliación la
vemos y la sentimos como un horizonte muy lejano, si tenemos en cuenta lo que
actualmente sigue pasando en el país, que se resume en una supuesta calma
que nos oprime, ya que el gobierno con su accionar y sus propuestas genera,
confusiones, temores y desconfianza entre nosotros como población
civil.
En la reconciliación no se puede realizar
procesos de paz sin justicia y sin sancionar el horror de la guerra, porque eso
significa abrir la puerta para que se repitan los hechos. ¿Cómo pensar en
reconciliarnos sin transparencia, sin condiciones y garantías de protección, en
medio de la mentira que estamos viviendo, donde las estructuras de guerra siguen
instaladas en nuestros territorios pero de otras
maneras?
Reconciliarnos, parte de un proceso de
recuperación del sujeto (su dignidad), una opción personal, donde el perdón no
es una imposición, ni menos una disculpa para ocultar los dolores, miedos y
rencores que sentimos. Seguiremos apostándole al perdón porque hacerlo
beneficia y sana nuestra existencia. Este proceso puede llegar a
realizarse o no, depende de cada persona, y en especial de las voluntades
políticas y sociales que contribuyen a que nuestros derechos sean
reales.
La reconciliación debe ser concebida
como un proceso que contempla una visión integral de lo humano, implica la
búsqueda de la equidad y el compromiso social, el respeto por el otro, por su
vida y su integridad. De esta forma se construyen confianzas entre la sociedad,
las víctimas y el estado. Reconstruir confianzas implica un cambio de
actitud entre los involucrados (especialmente de aquellos que han hecho la
guerra) y de contar con un verdadero estado de derecho que implica un trabajo
por la equidad y la inclusión.
En un futuro, si hay garantías para
hablar sin miedo, sin sentirnos utilizados/as, engañados/as, presionados/as, que
están comprando nuestro silencio y ofreciendo a nuestros hijos
involucrarse en el conflicto como informantes… podremos acercarnos a la
otra cara del enemigo para que se nos aclaren los hechos. Esto solo será
posible, si la voluntad de cambio es con hechos y no sigue respondiendo a una
estructura de guerra.
Con una relación tan asimétrica entre
víctimas y victimarios en medio de la mentira y la impunidad, es irreal la
reconciliación.
Hombres y mujeres tenemos como reto
buscar estrategias que nos conduzcan a la reconciliación después de haber
fortalecido el proceso de verdad, justicia y reparación y la exigencia de no
repetición, para que sea el inicio de una reconciliación, como derecho al
disfrute de la vida digna.
Medellín, 5 de febrero de
2010
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