Entre el girasol y la 'Gata', los 10 fenómenos de estas elecciones
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Por: La Silla Vacía , 15 de marzo, 2010 12:11 am
1. El uribismo ganó
La coalición uribista aumentó sus mayorías en el Congreso. Hace cuatro años, los aliados del presidente Uribe lograron 50 curules, pero este domingo eligieron 60 senadores.
Algunos dicen que el partido de La U perdió, pues de las 31 curules que tenía, incluidos tránsfugas, quedó con 28. Pero esta cuenta es engañosa. En 2006, eligió 20 curules. Las 31 curules sólo las tuvo cuando los parapolíticos se fueron y fueron reemplazados por personas con menos de 10 mil votos, a los que se les adicionaron los tránsfugas, aquellos congresistas que se cambiaron de partido durante los dos meses que lo permitió la reforma política. Pero en esta elección, esas curules falsas, como no estaban respaldadas por votos reales, se esfumaron. Gracias al nuevo aporte de votos de los tránsfugas, el partido equilibró esta pérdida. Y al final de cuentas, entre 2006 y 2010, la coalición aumentó de 20 a 30 curules.
Los conservadores, con tránsfugas, tenían 23 curules. Las mantienen. La parapolítica les quitó más de cinco senadores e igual se mantuvieron. Otro punto para los uribistas, a los que en esta contienda se les suma el PIN (que aglomera a lo que hace cuatro años se conoció como Colombia Viva, Colombia Democrática y Convergencia Ciudadana). Menos partidos uribistas, pero una representación más jugosa.
2. El PIN: la larga vida de la 'mafiopolítica'
A pesar de que hay 67 congresistas investigados, llamados a juicio o condenados por parapolítica (ver artículo), lograron heredar sus votos. El PIN tendrá ocho o, de pronto, nueve curules. El hijo de la polémica empresaria del chance, Enilse López, alias la 'Gata', sacó más de 70 mil votos. Pero lo superó Juan Carlos Rizzeto, contratista de la gobernación del Valle, que contó con el apoyo de Carlos Erney Abadía, el papá del gobernador y el dueño de este clan narcopolítico (ver artículo). Son menos que las 12 curules en el Senado que tenían Colombia Democrática (3), Convergencia Ciudadana (7) y Colombia Viva (2) juntas, pero se convertiría en la cuarta fuerza del Congreso junto a Cambio Radical.
El PIN se vuelve un actor importante con miras a las presidenciales. Como dice el analista Álvaro Forero, “el PIN se vuelve una manzana envenenada” y será interesante ver si Juan Manuel Santos la muerde o no. La fortaleza del PIN refleja que el poder emergente de Colombia, ligado en parte al narcotráfico, ha logrado consolidar un espacio en la sociedad colombiana, pues es imposible que hayan comprado un millón de votos. Esta fuerza podría introducir una nueva dinámica a la campaña, entre ‘el eje del bien’ y el ‘eje del mal’.
Los candidatos al Senado de nuestro tarjetón cuestionado, sacaron casi un millón y medio de votos, y entra casi el 60 por ciento de ellos al Senado.
3. Los verdes, la nueva esperanza
La consulta Verde podría llegar a millón y medio. Superaría la votación de la consulta liberal que sacó un millón de votos, triplicaría la consulta del Polo y sería más o menos la mitad de la consulta conservadora. Una votación impresionante dado que tienen una maquinaria muy pequeña representada por algunos candidatos del viejo partido Opción Centro. Esta votación es mayoritariamente voto de opinión.
En principio, entran al Senado cuatro candidatos, probablemente cinco: Gilma Jiménez, con la mayor votación, el ex gobernador de Boyacá Jorge Eduardo Londoño, Félix José Valera, John Sudarsky y Wilfrido Uzuriaga están adentro. Y a la Cámara entrarían por lo menos dos: Alfonso Prada y Ángela María Robledo.
“Cada momento histórico tiene un candidato que simboliza la necesidad”, explica el analista Héctor Riveros, que les está ayudando a los verdes. “Mockus podría simbolizar la reacción al relajamiento moral, a la parapolítica, a las 'chuzadas', al 'voten antes de irse a la cárcel', al 'le doy en la cara, marica'”.
Se defina o no la campaña alrededor del tema de la moralidad política, Mockus arranca mañana con un impulso que no tenía. Personas que creían antes que votar por él era perder el voto tal vez piensen diferente hoy. El Verde le arrebató al Polo su sector más progresista y Mockus se convierte en una alternativa real para quienes quieren un rumbo realmente distinto para el país fundado en otro tipo de valores.
4. El Polo se achicó
El Polo pasa de 11 curules a ocho, quizás siete. Sucedieron cosas interesantes: hubo una reconfiguración de tendencias en las que son mayoritarias aquellas que respaldan la candidatura de Gustavo Petro de manera más clara. Ganaron curules Gloria Flórez, en el Parlamento Andino; Mauricio Ospina, en el Valle; Camilo Romero, en Pasto; Jorge Guevara, que representa a los maestros y quien adicionalmente derrotó a Jaime Dussán, y Juan Carlos Avellaneda, que también ha respaldado a Petro.
De los que se habían opuesto a la candidatura de Petro, alcanzaron curul solo Iván Moreno, el hermano del alcalde de Bogotá; Jorge Enrique Robledo y Alexander López. Con López y Mauricio Ospina - ambos del Valle - la región suroccidente adquiere mayor peso dentro del Polo. Esto, paradójicamente, podría beneficiar la candidatura de Juan Manuel Santos, dadas las cercanías de su fórmula vicepresidencial Angelino Garzón con el sur del país.
5. La Registraduría revivió el fantasma del fraude electoral
La Registraduría se rajó. Desde el diseño de los tarjetones hasta la logística del escrutinio. La página de la Registraduría de acceso al público se cayó bastante temprano y nunca volvió a funcionar. Luego, el sitio destinado a periodistas se ha bloqueado varias veces. Ha pasado hasta media hora sin actualización de boletines. La Registraduría le echó la culpa a la empresa de telecomunicaciones Une, que estaba a cargo de la transmisión.
A la medianoche, La Silla Vacía estuvo en las mesas de escrutinio de Corferias y había bultos llenos de votos en el piso. Un funcionario de la Procuraduría nos dijo que las “arcas no habían sido suficientes, que estaban viejas, que no cerraban, que la logística había sido un desastre”. Y que los sobres empezaron a llegar entre las 9.30 p.m. y las 12 p.m., demasiado tarde para lo normal. A las 12.30 p.m., el funcionario de la Procuraduría aún no sabía qué iba a pasar con esos bultos de votos y que seguramente pasarían la noche en Corferias. ¿También se quedarían los testigos?
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